Cientos de manos blancas esculpidas, a semejanza de los movimientos pacíficos contra en terrorismo etarra, recordarán en Leganés a los fallecidos el 11-M, entre los que se encontraban cinco vecinos. El escultor y técnico municipal Luis Arencibia es el encargado de crear la escultura que se ubicará entre las traseras de la avenida Dos de Mayo y el inicio del Parque de la Chopera.
Este acto simbólico y soliario lo decidió el alcalde socialista, José Luis Pérez Ráez, unos días después del atentado de Atocha. Después, el jueves 25 de marzo, más de 8.000 personas despidieron a los muertos de Leganés en una misa multitudinaria que tomó la Cubierta.
La pieza escultórica es una estela conmemorativa de hierro macizo, en forma de estela (vertical) y de 6 metros de altura (incluida la peana) en cuya placa maciza de hierro están perforadas las siluetas de cientos de manos de todos los tamaños y edades (una representación de las imágenes que ofrecen quienes participan en los movimientos de protesta frente a la barbarie con sus manos blancas alzadas).
Arencibia ya ha realizado otras obras para la ciudad: el Caballo del Agua y el Hodróforo, entre otros. Según el autor, se ha inspirado también en las manos del Gernica que representan el sufrimiento y el dolor que ocasiona la violencia.
En la peana el Ayuntamiento de Leganés grabará los nombres de los cinco vecinos de la ciudad que fallecieron en el atentado, y se expresará que es el homenaje de la ciudad a todas las víctimas del terrorismo y al mismo tiempo, la significación del rechazo ante cualquier forma de brutalidad o violencia.
Información extraída: Periódico “Mercado de Leganés”